Mostrando entradas con la etiqueta historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta historia. Mostrar todas las entradas

domingo, 2 de noviembre de 2008

El rey y el mago

Había una vez un rey, que siempre sentía que todo le iba mal, que no había al final manera de solucionar las cosas, incluso un día llegó a ponerse malo, fueron los médicos a verle, y al no solucionarlo, mando ejecutarlos.

Hasta que un día, la dijeron que sabian de un mago que es posible que pudiera ayudarle. El rey hizo llamar al mago.

Tras varios días, al mago apareció en la corte y fue a hablar con el rey. Tras una larga charla, el mago sacó un pequeño saquito y se lo dio al rey.

-Solo podrás abrir el saco para el que pudieras considerar un verdadero mal día, quizás el peor de tu vida, pues solo podrás usarlo una vez lo que hay en su interior.


El rey, guardó el saquito, y extraordinariamente, al día siguiente se encontraba genial, y así ocurrió con todos los días, porque sabía que si ocurría algo malo, tenia el saquito para solucionarlo, pero ya le empezó a ir todo bien, siempre feliz y sonriente. Hasta que un día, se volvió a encontrar mal, igual que varios años antes, entonces, echó mano del saquito, lo abrió, y dentro vio un anilló que en una inscripción rezaba...


-Esto también tenía que pasar.


Bonita historia, ¿Cierto compañeros de penas? Os voy a contar una cosita, hay dos clases de problemas, los que tienen solución, y los que no. Si tienen solución...para que preocuparse, y si no tienen...para que preocuparse si sabes que no hay arreglo?


...hora de apagar la luz.


sábado, 1 de noviembre de 2008

La caverna

A Luís, como deberes de escuela, le habían dicho que tenía que ir un día a trabajar con su padre, para que vieran de que trabajaba. El padre de Luís era espeleólogo. Llegó el día, y se fueron a la montaña, y claro...que va a hacer un niño de siete años? pues lo que hacen los niños de siete años, se puso a jugar, y una vez dentro de la cueva lo mismo, su padre enseñándole lo que son las estalagmitas y las estalactitas, y Luís se dedicaba a patear piedras. Llegó un momento en el que llegaron a un tramo de la caverna en la que había un enorme agujero y pasaron con mucho cuidado. Luis le dijo a su padre...

-Papa.... tengo miedo...miedo....miedo....miedo
-. Resonó por la caverna.


Al pequeño se le encogió el corazón, así que lo que su padre hizo, fue abrazarlo y decirle...


-Tranquilo hijo, escucha... Cariño... cariño... cariño.... vida... vida...vida... vida... amor... amor... amor...-. Resonó esta vez.


La vida nos devuelve lo que nosotros le damos, si vamos pensando siempre lo que no toca, siendo pesimistas, todo lo veremos igual, y rara vez nos daremos una alegría. Sonreíd, ved las cosas con otra cara y todo os irá de fábula. ...hora del rancho compañeros.



El Leñador

Existió un gran leñador una vez, era un hombre grande y fornido, y el solo, era capaz de realizar la misma tarea que realizaban varios hombres un día.

Hasta que llegó un momento, en que el hombre, empezó a cortar menos árboles, y cada vez menos. Empezó a dedicar más de su tiempo, pero nada, cada vez menos, cada vez menos.

Finalmente un día, su capataz le dijo:

-¿Cuando fue la última vez que afilaste tu hacha?

-Nunca la afilé, tan solo me dediqué a cortar.

Lógicamente, el filo de su hacha se había quedado tan romo como si de un martillo se tratase.


Compañeros de celda, vivid la vida al máximo, haced todo lo que podáis, no os encasilléis en algo, o el hacha perderá su filo. Salid, reíd y disfrutad, hasta así llegar a romper los barrotes de la celda.


viernes, 31 de octubre de 2008

Diario de un sangrefría

Quizas no sea una buena manera de continuar con el blog, peor bueno, asi tengo una excusa de poner mi siguiente post. Aqui teneis un relato corto, espero que os guste mis pequeños poranoicos.

1ª anotación. Cámara funeraria.

Otra noche más, o al menos, eso creo…tanto tiempo ha que me hallo sumido en la oscuridad total, que prácticamente he perdido la noción del tiempo. Empecé haciendo marcas en la pared, contabilizando así las jornadas, pero ya no hay sitio donde poder escribir sin estropear los textos sagrados. Deben haber transcurrido décadas, tal vez lustros. He adecuado mi vista a la falta de luz que me rodea, y aprovecho cada vez que salgo de este maldito estado de letargo para narrar mi historia y poder entretener así mi mente y no desvariar. Empecemos la historia por el principio:

Mi nombre es…ya no lo recuerdo, ahora me hago llamar Xandros “el sumido entre las sombras”. Al igual que el resto de la corte del faraón, fui encerrado aquí. Puedo recordar que fui escriba, aún conservo unos pergaminos en mal estado, tinta reseca y una pluma aún utilizable, al no disponer de tinta, empleo la sangre de las ratas, malditas criaturas que se cuelan por una pequeña brecha, y corretean por toda la estancia como alma que trajo al diablo, volviéndome loco con sus agudos chillidos, el hedor causada por centenares de los cadáveres y los excrementos de esos sucios roedores que se amontonan en la cámara es insoportable. Pero volvamos a mi encarcelamiento, fuimos encerradas contra nuestra voluntad veintisiete personas cual perros enfermos a los que hay que sacrificar. Cuando el hambre se hizo insoportable, echamos mano al ajuar sagrado del faraón, en el encontramos comida y bebida que le serviría en su otra vida, cuando este se agotó,¿que creéis que ocurrió?. Canibalismo, a tientas en la oscuridad y provistos de las estatuillas funerarias, dejaban a alguien inconsciente; no hace falta decir que poco tardaba en irse al otro mundo, tras ser devorado aun vivo por sus semejantes, si había tenido una vida austera, su alma regresaría con las otras, sino, volvería atrás en su reencarnación hasta enmendar sus pecados.

La tercera o cuarta vez que ocurrió esto, no recuerdo exactamente cuando, pero lo que ocurrió permanece aún, como grabado a fuego en mi memoria. Uno de los que restábamos vivos empezó a proferir chillidos de dolor y a moverse inquieto por toda la sala, inquieto, pero con unos pasos seguros, pude oír como esos pasos se dirigían hacia mí, me levantó del suelo con una mano, como si de una pluma me tratase, echó mi cabeza hacia atrás. No podía hacer nada al respecto, era tan sumamente fuerte que cualquiera de mis intentos de echar atrás a esa persona era en vano. De repente noté su frió aliento en mi cuello, y seguido de ello, unos colmillos afilados como agujas de embalsamar penetraron en mi cuello, haciéndome sangrar profusamente. No tardé en dilucidar que era aquello, aquello por lo que todas nuestras familias había temido durante siglos, bebedor de vidas, exterminador de almas…un vampiro, un sangrefría.

Reuní mis fuerzas, para aunarlas todas y lanzar al viento el que sería mi último aliento:

- Vam..!Vampiro!-grité-.

Poco mas oí, pues ese engendro de la naturaleza me dejó caer, me golpeé la cabeza y perdí el conocimiento. Debo afirmar que tuve una grandísima suerte, al despertar, me encontré con que aquella criatura se hallaba sobre mi pecho, suficiente para que no encontraran mi cuerpo y se alimentaran con el. Notaba el reguero de un líquido, como bajaba por mi hombro, procedente de la cabeza de la criatura, si mi olfato no fallaba, se trataba de su sangre; pero aun respiraba. De repente, una sensación se adueñó de mi, el corretear de la sangre, el oír a mis compañeros dándose un festín con la carne de sus semejantes…se me estaba haciendo la boca agua, nada me costó saber que se estaba apoderando de mí la llamada sed de sangre, esa furia berserker en la que entraban los sangrefría cuando estaban hambrientos. Sin pensarlo dos veces, y sin poseer la dentadura adecuada, mordí el cuello de aquel vampiro, fue suficiente para hacer emanar la sangre de su cuerpo; la bebí cual bebé disfruta ansioso de su primera leche materna. La sensación que experimenté al sentir esa sangre en mi boca, como bajaba por mi garganta; era indescriptible. Sentía como cada una de mis células recibía ese mismo placer, se me embotaron los sentidos. Me restablecí de mi fatiga, y una inconmensurable fuerza se apoderó de mi cuerpo. Nada pudieron hacer los que antes eran mis amigos, ahora mis presas, fijados en devorar cuanto antes aquella carne, a los pocos minutos, no eran mas que un amasijo de carne y huesos amontonados en una esquina.

Hasta ahora me he alimentado de sangre de roedor, es lo más asqueroso que nunca he probado,¿pero que demonios? Al menos me mantiene con vida.

2ª anotación. Cámara funeraria.

Volví a encontrar el diario. No se cuanto tiempo a pasado desde la anterior anotación, ya deben haber pasado siglos, pero mi piel continua igual de tersa desde que me convertí en lo que soy, un bebedor de vidas.

Hoy me he levantado a causa de un gran ruido, puedo oír pasos, y a gente hablando en una jerga desconocida para mi idioma…Al final saldré de aquí, la espera valió la pena.

3ª anotación. Nueva York.

Al parecer me deleité con la sangre de un equipo de paleontólogos. Tras saciar mi sed, los encerré en la tumba de nuevo, para no delatarme. Ahora la llaman la pirámide maldita de Aghné-Phosis, nadie descubrió que ocurrió al equipo, las ratas dieron cuenta de eso. Nadie comprendía mi idioma, excepto un historiador, que conocía algo de símbolos egipcios; finalmente, logramos comunicarnos, yo le enseñé el noble idioma egipcio, él me enseño el inglés y el español, yo le chupé la sangre, y el me dejó un agradable sabor de boca, cosas de la vida. He estudiado una carrera, no sabéis lo difícil que es sobrevivir como criatura nocturna., aún así tengo mi propia empresa, la vida me sonríe, los mortales me tienen como una persona normal y los vagabundos me alimentan. Esta es mi última anotación en mi diario, pues ya he narrado mi historia.



El sumido entre las sombras